Violencia de Género en Oaxaca: Comparación por Año

Evolución 2016–2026 de los componentes de la violencia de género, con tasas por 10,000 mujeres

Serie RNID 2016–2026 · Censo 2020 (población femenina) · Año completo y comparable ene–abr · Oaxaca

Este análisis separa la violencia de género en sus componentes —violencia familiar, violación, abuso sexual, acoso/hostigamiento, feminicidio y otros delitos sexuales— y compara su evolución año por año. El resultado revela que la «violencia de género» no es un bloque homogéneo: cada tipo sigue su propia trayectoria temporal, y la composición del fenómeno ha cambiado de forma estructural en la última década.

1. La trayectoria agregada

La tasa total de violencia de género creció de 20.4 por 10,000 mujeres en 2016 a un máximo de 42.6 en 2023 —más del doble— y luego descendió fuertemente en 2024–2025 (a 24.1).

AñoCasosTasa /10k mujeresCambio anualFase
20164,40420.4Base
20175,18624.0+17.8%Crecimiento
20187,01732.5+35.3%Crecimiento acelerado
20198,02337.2+14.3%Crecimiento
20208,00037.1−0.3%Meseta (pandemia)
20218,55139.6+6.9%Meseta alta
20228,74940.6+2.3%Meseta alta
20239,19542.6+5.1%Pico histórico
20247,25633.6−21.1%Descenso
20255,20324.1−28.3%Descenso pronunciado
¿Mejora real o menos denuncia? El descenso de 2024–2025 es tan pronunciado (−43% acumulado desde el pico) que conviene cautela: coincide con la caída general del delito registrado en Oaxaca y podría reflejar tanto una reducción real como una menor propensión a denunciar o cambios en el registro. La magnitud del cambio en solo dos años es atípica para fenómenos sociales estructurales como la violencia familiar.

2. Cada tipo tiene su propia historia

Figura 1. Composición de la violencia de género por año. La violencia familiar (rosa) domina toda la serie; los demás tipos son franjas comparativamente delgadas.

La violencia familiar representa consistentemente entre el 73% y el 81% de toda la violencia de género registrada, y marca el ritmo del agregado: su pico en 2023 y caída posterior arrastran a toda la serie. Pero al observar el crecimiento relativo de cada tipo, emergen trayectorias divergentes.

Figura 2. Crecimiento relativo por tipo (2016 = 100). El acoso/hostigamiento sexual creció mucho más rápido que el resto; el feminicidio cayó.
El cambio estructural más importante. El acoso y hostigamiento sexual se multiplicó por más de 4 desde 2016, pasando de representar el 1.5% al 5.1% de la violencia de género. Esto probablemente refleja menos un aumento del fenómeno y más una mayor visibilización y disposición a denunciar conductas antes normalizadas —un efecto cultural positivo de los movimientos de mujeres. La violación también ganó peso relativo (de 10.2% a 12.8%).

3. El feminicidio: la excepción a la baja

Figura 3. Feminicidios registrados por año. Tendencia descendente sostenida, de 67 (2016) a 13 (2025).
Una caída que exige verificación. El feminicidio registrado cayó 81% entre 2016 y 2025 (de 67 a 13 casos). Aunque sería la mejor noticia posible, este descenso debe contrastarse con los homicidios de mujeres: si los feminicidios bajan pero los «homicidios» de mujeres no, podría tratarse de un problema de clasificación (casos que deberían tipificarse como feminicidio registrados como homicidio común) más que de una reducción real de las muertes violentas de mujeres. El dato por sí solo no permite distinguir ambas hipótesis.

4. Comparación por tasa y tipo

Figura 4. Mapa de calor de tasas (casos por 10,000 mujeres) por tipo y año. Permite comparar la intensidad de cada componente a lo largo del tiempo.

La vista por tasa confirma que la violencia familiar es, por mucho, el componente de mayor intensidad (hasta 34/10k mujeres en 2023), seguida a gran distancia por violación y abuso sexual (1–3/10k). El acoso/hostigamiento, aunque pequeño en tasa, es el de crecimiento más visible.

5. El corredor CIIT a lo largo del tiempo

La participación del corredor CIIT en la violencia de género estatal es notablemente estable: oscila entre 12.8% y 14.8% en toda la década, sin tendencia clara al alza ni a la baja. El corredor no muestra una dinámica de género divergente del resto del estado —su violencia de género crece y decrece al mismo ritmo estatal.

AñoCIIT% del estatalAñoCIIT% del estatal
201641213.9%20211,12813.2%
201753213.9%20221,11412.8%
20181,02714.6%20231,28414.0%
20191,07213.4%20241,07614.8%
20201,09013.7%202569813.4%

6. Síntesis comparativa

La principal implicación de comparar por año es que las políticas no deben tratar la violencia de género como un bloque único. La violencia familiar requiere intervención sostenida en el hogar; el alza del acoso denunciado es una oportunidad para consolidar la confianza en las instituciones; y el feminicidio exige una auditoría de clasificación para asegurar que la caída sea real y no un artefacto de registro.

Nota metodológica. Fuente: SESNSP/RNID, carpetas de investigación 2016–2026 (2026 ene–abr, parcial). Tasas calculadas con población femenina del Censo 2020 (2,157,305 mujeres), denominador constante —no captura cambios poblacionales intercensales. «Violación» incluye simple y equiparada (histórico) y violación (2026). El registro depende de la propensión a denunciar, que varía en el tiempo. Asociaciones descriptivas. Elaboración propia.